lunes, 11 de febrero de 2019

La Tesis de Quetzalcoatl

El progreso de las ideas es muy lento y arduo. No es correcto achacarlo todo a la malicia de las personas, o a la incidencia del Diablo (como dirían los católicos). Los humanos somos una combinación cruel entre animales con necesidades primarias muy fuertes y seres pensantes, espirituales y angelicales.
Sin duda esa combinación hace estragos en nuestra psiquis y es muy difícil de sobrellevar.
Somos tierra y somos cielo. Todas las concepciones del origen del hombre intentan interpretarnos diciendo que fuimos hecho de barro y luego animados por un soplo divino.
Pero desde la más remota antigüedad el humano se reconoce capaz de superación. Sin dudas el origen de la conciencia fue una experiencia traumática, y lo sigue siendo con cada nuevo individuo. La más antigua religión o filosofía que se conoce, anterior a los Vedas y al Brahmanismo, se remite a esta posibilidad humana de autosuperación, de dirigir nuestra mirada hacia el espacio psicológico para auto conocernos, de tratar de vivir en un estado de conciencia continua, observando nuestras emociones y pensamientos.
No hay un proceso evolutivo a través de la Historia, o es muy, muy lento, casi imperceptible, y eso se debe a que necesitamos empezar todos los aprendizajes de nuevo con cada generación.
 
Pero lo que es verdaderamente singular es que se sabía desde el más remoto pasado que éramos la punta de un larguísimo ADN que se inicia con el inicio de la Vida. El ADN es representado por dos serpientes entrelazadas que, por supuesto, representan el conocimiento, ya que está inscripto en él. También representan la dualidad espíritu-materia, alegría-tristeza, y todas las demás dualidades.
Pero, ¿quién era el Dios de la más antigua religión?
La Inteligencia Universal, o el Gran Espíritu, como lo denominan los indígenas americanos. Esa pulsión poderosa de Creación, Preservación y Destrucción que se despliega en el Universo material, no en ningún cielo hipotético. Entonces, el Realismo y el Idealismo dan sustento a las dos grandes ideas y religiones de la humanidad.
Para entender esta cuestión hay que olvidarse de la falsa construcción o argumento que ha montado la ciencia nada más que para respaldar intereses políticos. Colón -de hecho- no descubrió América. La globalización y el intercambio de los humanos sobre el planeta es muy remota. Llegamos a la  civilización  'olmeca´ (considerada falsamente como la primera civilización americana) con un nivel conceptual muy superior aún a nuestras propias concepciones.
Ellos sabían sobre la Inteligencia Universal, sabían sobre el ADN, sabían que el propósito de la vida era la autosuperación representada por la Kundalini.
La kundalini se describe como una energía intangible, representada simbólica y alegóricamente por una serpiente (emplumada) -o un dragón- que duerme enroscada en el muladhara. Se dice que, al despertar esta serpiente, es posible controlar la vida y la muerte.
 
He aquí a Quetzalcóatl, la Serpiente Emplumada. que siempre aparece como atributo de los grandes líderes o gobernantes destacados y de los altos sacerdotes.

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